La mente es volátil, sobretodo cuando tiene pantallas al frente. No considero realmente conveniente publicar mis pensamientos, pues serían demasiadas personas en mi cabeza. Pero se supone, o eso creo, que todo mundo escribe para que lo lean, escribimos para un otro. Aunque me agrada más el papel y la tinta que los diarios electrónicos y el olor a libros viejos que el sonido del tecleado, por algún lado se debe empezar.
café, café, café, café
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