viernes, 7 de septiembre de 2012

Entre las letras y las animaciones



Yo he sido muy terca, sobre todo cuando se trata de mi pasión por los libros. Siempre he tenido la idea romántica de que las personas apaguen los televisores y abran un libro, que busquen las puertas a otro mundo, que encuentren un compañero entre tanta soledad, que se enamoren de ellos, de su olor ha guardado, a historia, a escapes, como fueron y son los libros para mí. Pero debo admitir que, aunque la idea me parece hermosa, utópica, no puedo ser tan terca con las nuevas generaciones (yo creo que nací en otra generación, en una equivocada) que tienen tanta facilidades en las nuevas tecnologías, tratar de volver meramente a los libros puede resultar una idea algo retrograda. Al final de pensarlo tanto llegué a lo conclusión de que no se trata de tratar de ajustar a los niños y jóvenes de ahora a mis ideas románticas del pasado, sino adaptar mis ideas y pensamientos que tengo a las exigencias de un mundo tecnológico en el presente.

Creo que por eso hay tanta afinidad con el cortometraje The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore (2011) de William Joyce, que nos muestra el mundo que nos puede abrir los libros y la necesidad que tienen para vivir si son leídos. El viaje dentro del huracán, la llegada a otro mundo, o al mismo pero de manera gris, entre tantos papeles perdidos, buscando retomar sus historias. Me recuerda el viaje en Mago de Oz y la necesidad del viaje. El protagonista, un  Buster Keaton  animado, descubre la vida hecha letras que conservan los libros y de descubre a sí mismo en un mundo donde no nada tiene sentido, pero no lo necesita, donde Humpty Dumpty lo guía a un lugar donde los libros toman vida.
Hay una conexión entre el huracán y el Huracán de Katrina, pues hace parte de la inspiración que uso Joyce, recordando que después del acontecimiento, veía una gran masa gris formada por  las hojas arrancadas de los libros. La falta de un espacio íntimo que no tenían las personas después de la destrucción de sus hogares, y como un libro podía desplazar las barreras físicas y darles ese espacio. Nos recuerda que los libros nos dan vida, como un autor puede hacerse inmortal por medio de las letras y como nosotros los mantenemos vivos a ellos.

Como tal el corto muestra la conexión necesaria entre esos dos mundos, los libros y las necesidades tecnológicas. Que lograron, junto con Moonbot, hacer una relación cercana de los eBooks con la animación, con la aplicación interactiva para iPad, que es como tener un pop- up book digital. La aplicación tuvo una calificación muy buena por parte del  New York Times, sugiriendo el nacimiento de un género nuevo –moviebook–, ya que es “una narración, parte película, parte libro”.

Vivimos en un mundo muy apegado a la imagen, las animaciones resultan muy atrayentes; el juego, los colores, la posibilidad de la interacción que se abre con el libro, cosa que antes no teníamos tan cercanas, como máximo accedíamos a los libros pop-up, que siguen llamándome mucho la atención, no puedo evitar tocarlos, mirar los detalles, correr las flechas para ver que parte se mueve o que parte sale del libro cuando lo abro. Me resultaba maravilloso y no paro de mirarlos cuando me los encuentro. Así mismo hubiera sucedido si tenía la posibilidad de acceder a la interacción con los libros de la manera que podemos ahora, de creerme un co-autor. Sin embargo hay libros que los creo tan míos con del autor, como Mi planta de naranja lima de José Mauro de Vasconcelos, que me lo leí siendo muy pequeña, y lo vuelvo a leer cada vez que puedo, incluso lo tengo en mi lista de lecturas próximas.

Esta facilidad de interacción nos abre muchas posibilidades que deben ser aprovechadas, que resultan creativas y que, sinceramente, llaman mucho más la atención a las nuevas generaciones. Yo sigo amando mis libros, pasar la hoja y olerlos. Pero no es algo que inspire a muchos. Uno mira que los textos son cada vez más cortos, el aburrimiento aparece cada vez más rápido con textos largos y resulta denso, para alguien que no tiene el hábito de leer, 300 o 400 páginas. Por eso estos nuevas animaciones y aplicaciones abren otra forma de leer, otra forma de interactuar con el texto, otra forma de vivir las letras.


http://www.youtube.com/watch?v=0wSXJN5dfN0

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